Lo siento, gracias, adiós

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Part of the following chapter La despedida de Yonas #26
Una nota con aspecto de llevar tiempo guardada en un bolsillo.

Amigo: Cuando leas esto, yo ya no estaré. Espero que ahora estéis todos celebrando la victoria contra la corrupción. Haced un último brindis en mi honor. Hay cosas sobre formar parte de los guardianes del alma que nunca te he contado. Primero, porque quería que te marchases. Después, porque temía que lo hicieras. Un guardián del alma nunca sabe cuándo le llegará la hora. Puede que vivamos más que el resto, pero acabamos sucumbiendo ante una de las dos grandes fuerzas que se llevan por delante todas las almas de Aetérnum: el Azoth o la corrupción. Los guardianes del alma no desaparecemos como el resto del mundo, sino que ponemos en peligro a todos cuantos están a nuestro alrededor. Los guardianes del alma viejos, como yo, vivimos con miedo de que llegue ese día. No soporto la idea de poder hacerte daño y de destruir lo que hay entre nosotros. Pensé en escabullirme decenas de veces, pero no pude reunir el valor para hacerlo. La esperanza, el coraje y el liderazgo que me mostraste... Esa fue mi debilidad. Nunca pensé que volvería a formar parte de algo así. Jamás he sido tan feliz como en estos últimos meses en los que volvimos a insuflar vida a la orden de los guardianes del alma. Por eso sé que es hora de partir. En palabras de Séneca: «La vida no es corta si la has disfrutado». He vivido más que suficiente, y no tengo miedo. Me iré a un sitio lejano en el que no pueda herir a nadie y dejaré que el Azoth consuma lo que queda de mi alma. Creo que sería un buen perdido, sinceramente. Igual hasta puedo rondar cerca de un río con buenos sitios para pescar. Procura que los guardianes del alma estén a salvo. Yonas